A pesar de que la naturaleza como concepto, quizá no está hoy en día entre los temas más candentes como puede ser el cambio climático, es un aspecto que está intrínsecamente relacionado con el cambio climático y cuya gestión necesita ser abordada con urgencia para poder alcanzar los objetivos climáticos a los que nos hemos comprometido a nivel nacional, europeo y global.

Pero ¿por qué la naturaleza se percibe en segundo plano y las compañías son en ocasiones reacias a su gestión?

Una de las razones por las que la naturaleza ha estado infravalorada es la falta de regulación, de indicadores, de normas comunes de medición y herramientas de reporte, lo que dificulta a las compañías la puesta en marcha de estrategias de protección de la naturaleza.

En los últimos años, gracias en parte, a la Taxonomía europea de actividades sostenibles; regulación que clasifica las actividades económicas en sostenibles o no sostenibles en función del cumplimiento de una serie de aspectos, entre ellos la protección de la biodiversidad; la gestión de la naturaleza está adquiriendo cada vez más relevancia para las empresas y no solo paras las grandes compañías a las que la aplicación de esta regulación es obligatoria. Las PYMES están también mostrando interés en realizar más esfuerzos en favor del cuidado y la protección de la biodiversidad.

En este contexto, si no quieres quedarte atrás e impulsar o mejorar la gestión de los aspectos vinculados al capital natural en tu organización, te damos unas pinceladas de cómo hacerlo.

  1. En primer lugar, realiza una evaluación de la relación que existe entre las actividades de la empresa y su cadena de valor, con la naturaleza. Dependiendo del sector y de las características específicas de la actividad, se pueden plantear preguntas del tipo: ¿en qué grado depende la compañía de la naturaleza? ¿Están impactando las operaciones en ella? ¿Pueden estos impactos y dependencias acabar afectando a la rentabilidad de la organización o la de los grupos de interés? Una vez conozcas el punto de partida, debes priorizar cuales son las operaciones y localizaciones más importantes sobre las que debe actuar.
  2. Debido a que lo que no se mide, no se controla, y lo que no se controla, no se puede mejorar, el segundo paso consiste en medir y valorar. En definitiva, se persigue la cuantificación de los impactos y dependencias mencionados anteriormente, a través de indicadores.
  3. En este punto ya es el momento de poder fijar objetivos, que deberán ser medibles, alcanzables y cuantificables y estar acompañados de una hoja de ruta para cumplirlos.
  4. En este momento ya se debe pasar a la acción y empezar a implementar las distintas actuaciones para evitar o reducir los impactos de la empresa sobre la naturaleza. En el caso en que estas afecciones ya se hayan producido, se pueden realizar actividades de restauración y regeneración.
  5. Durante todo el proceso para integrar la naturaleza en la estrategia de negocio es crítico ir haciendo un seguimiento, un control y una monitorización del cumplimiento de los objetivos.
  6. Por último, reporta la información acerca de cómo está actuando la empresa para proteger la naturaleza y el detalle de las principales actuaciones que están realizando, de una manera clara, concisa, fiable y transparente.

Ahora que conoces la importancia que tiene la naturaleza en nuestras vidas y conoces el camino para empezar a integrarla en la estrategia empresarial, ¿a qué esperas para actuar?