La Organización de Naciones Unidas (ONU) organiza entre el 30 de noviembre y el 12 de diciembre de 2023 en Dubái su 28ª edición de la Conferencia de las Partes –más conocida como COP– sobre el cambio climático. Se estima que la conferencia reúna a más de 80.000 participantes, entre jefes/as de Estado, funcionarios/as gubernamentales, líderes/as de la industria, académicos/as y personas representantes de organizaciones de la sociedad civil.

La posición de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) como país anfitrión de la COP28 refleja los esfuerzos del gobierno para transformar la economía. Los EAU pretenden ser más dependientes de fuentes de energía limpias y renovables como la solar, la eólica, el almacenamiento o el hidrógeno y fomentar instalaciones de captura de carbono a gran escala. Los EAU se han comprometido a luchar contra el cambio climático desde 1989, año en que ratificó la Convención de Viena para la protección de la capa de ozono. Además, en 2005, EAU ratificó el Protocolo de Kioto. En estos últimos años, los EAU han participado en iniciativas verdes como La Misión de Innovación Agrícola para el Clima y se han adherido a compromisos globales como el Global Methane Pledge para reducir las emisiones de metano. Asimismo, para finales de esta década, se proponen plantar 100 millones de árboles de mangle como parte de su Plan Nacional. Por otra parte, el gobierno también está realizando importantes inversiones para ayudar a las naciones insulares que se enfrentan a la amenaza del cambio climático y se han comprometido a ser neutros en carbono en 2050.

Al margen del contexto sobre el país anfitrión, cabe destacar que la COP28 es una COP clave ya que en ella se hará un primer balance mundial de los avances globales tras la adopción del Acuerdo de París en la COP21, acuerdo que persigue para 2050 limitar el aumento de la temperatura del planeta a 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Este balance ayudará a alinear los esfuerzos para la acción climática, incluyendo las medidas que deben ponerse en marcha para salvar las brechas en el progreso.

Por tanto, el mayor reto de la COP28 es que el mundo responda a este Balance Mundial con un plan de acción claro, con el que se espera acelerar las medidas de mitigación, impulsar la financiación climática y concluir el “Objetivo global de adaptación” establecido en el Acuerdo de París para fortalecer la resiliencia y reducir la vulnerabilidad al cambio climático. Es importante destacar que aún no se ha establecido una línea de actuación sobre lo que debe ocurrir si, como es de esperar, los países se retrasan en sus «tareas».

Lo cierto es que nadie espera que la evaluación iniciada hace dos años en Glasgow en la COP 26 concluya que el mundo va por el camino correcto. Los planes nacionales sobre el cambio climático de muchos países, las llamadas Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), ya tienen fama de quedarse cortas respecto a lo que realmente se necesita. Las políticas climáticas actuales de los países, aunque se están alineando gradualmente con sus compromisos para el 2030, todavía implican un nivel medio de calentamiento de 2,8 °C, muy por debajo de la ambición necesaria para cumplir las metas del Acuerdo de París.

La COP del año pasado en Egipto también puso de manifiesto lo frágil que es todo este proceso, a pesar del logro sobre el acuerdo de «pérdidas y daños» para los países vulnerables y de un progreso significativo en el área de la financiación climática.

Pero no todo es desalentador, algunas economías avanzadas están estableciendo compromisos ambiciosos para evitar que las temperaturas suban más de 1,5ºC. Sin embargo, si cumplirán o no estos objetivos sigue siendo una gran incógnita.

De manera general, hay margen para ser optimistas sobre el progreso mundial hacia los objetivos del Acuerdo de París. A pesar de que algunas economías desarrolladas no tienen políticas suficientemente ambiciosas para 2030, para 2050 ya presentan proyectos de reducción de carbono mucho más significativos. Además, hay economías emergentes que están haciendo mucho más para reducir las emisiones de carbono antes de 2030 de lo que implican sus NDC.

En resumen, dado el punto de inflexión que parece representar la COP28, las negociaciones sobre la crisis climática que tendrán lugar en Dubái lo tienen todo para ser las más difíciles hasta la fecha.

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